"Identidades liquidas" [Entrevista a Francesco Salvini de Casa Loca. Milano]

En esta entrevista hablamos sobre los problemas de los centros sociales partiendo de la experiencia de militancia en el mítico Leoncavallo, origen de muchos de los centros sociales italianos que conocemos hoy; sobre el paso de los centros sociales “de primera generación” a los de “segunda o tercera”, las diferencias, los problemas, y los retos a los que se enfrentan. Por otro lado se reflexiona sobre la metrópoli contemporánea y la explosión de los espacios y los tiempos, las condiciones nuevas de la producción y las formas de militancia y lucha política en este nuevo contexto de la vida urbana hoy.

Pantxo (Francesco Salvini), militante italiano ligado al centro social Casa Loca de Milán, ubicado frente a la universidad de la Bicocca, donde antes estuvo la fábrica de Pirelli. Pantxo ha militado en distintas iniciativas del movimiento de los Monos Blancos (luego Desobedientes). Durante 2005, desde el centro social Casa Loka, organizó Zenobia, un espacio de encuentro e intervención sobre las transformaciones de la ciudad entre arquitectos y activistas.

:::CENTROS SOCIALES
areaciega_¿Podrías hablarnos de tu experiencia en los centros sociales y de los problemas políticos derivados de las distintas formas de apertura o cierre del centro social a otras realidades políticas y sociales?

Mi experiencia en la militancia nace asociada al Centro Social Leoncavallo, para atender a la gestión de la asociación Ya Basta. Cuando entré en el Leoncavallo tenía 18 años y acababa de salir del colegio. Pasé del trabajo totalmente desorganizado de la escuela al reto de intentar comprender un proyecto que buscaba la transformación de realidades políticas en Europa.
El Leoncavallo tiene una carga de memoria muy importante para la ciudad de Milán y de hecho cada centro social que surge después, (el Orso, el Bulk…), nace como una escisión propositiva del Leoncavallo.

La historia del Leoncavallo surge hace treinta años en el contexto de un choque fuerte entre colectivos comunistas-proletarios y las nuevas formas de la autonomía de los ochenta. El 86 es el año de transición en que el centro se convierte en un espacio de la autonomía.
El año 94, con la defensa del Leoncavallo como espacio social supuso seguramente uno de los momentos fundamentales del cambio de los c.s. hacia los de segunda generación, como el Bulk, el centro del Cantiere y muchos otros que okuparon a partir de entonces los más jóvenes. El cambio supuso la apertura, el paso de una dimensión cerrada a una dimensión mucho más abierta, sobretodo en los códigos comunes, precisamente en un momento de profunda crisis de la política institucional italiana.

Seguramente estar en un c.s. es medir las potencialidades y también los límites de la organización llamada “horizontal” y que, quizá, no lo sea tanto. La asamblea intenta formalizar un espacio de horizontalidad, pero no siempre lo hace. Creo que uno de los problemas surge debido a que la militancia continua y permanente de algunos compañeros crea una estructura informal de toma de decisiones. Por ejemplo, y simplificando mucho las cosas, si tienes una asamblea un lunes y no hay otra hasta el lunes siguiente, y entre semana ocurren cosas que exigen una toma de decisión inmediata, que no puede esperar hasta la siguiente asamblea, resulta que las personas más militantes se enfrentan a la toma de dicha decisión, con lo que os problemas reales quedan fuera del espacio de la asamblea.

Es un espacio raro ya que ni se problematiza, ni se asume esta situación. La asamblea es un espacio estriado. Existe un poder informal por parte de algunos compas que al no estar formalizado da como resultado que quienes deciden de hecho no asumen la responsabilidad de dichas decisiones. Con lo cual la situación que se da en el c.s es bastante rara, porque muchas veces las asambleas se convierten en un espacio de comunicación que sirve para poner en conocimiento de todos lo que está pasando, pero en él no se da un verdadero debate, ya que la gente no tiene todas las informaciones y esto produce un debilitamiento de la relación de confianza.

Por ejemplo, en Génova los monos blancos tomamos decisiones y en ese momento hubo mucha información no compartida por todos los que participaron en ese evento. Se produjo un espacio de desconexión entre lo que era el lugar y lo que era el proceso. En aquel momento creo que la desconexión fue inevitable, pero es una dinámica que tenemos que problematizar de cara a la producción de nuevos organismos políticos.

La relación del centro social Leoncavallo con la política institucional fue muy problemática, como en el caso de Daniele, el portavoz del c.s., que estaba muy metido en las estructuras de partido e incluso fue elegido consejero. Las relaciones del c.s. con el partido no se supieron analizar, no se supieron utilizar adecuadamente y eso generó muchísimos problemas.

El c.s. tal y como era en los años 70, un espacio de socialidad y de transmisión de cultura, de saberes, desde abajo, colectivo, ya no tiene mucho sentido. La función del c.s hoy no puede ser únicamente esa. La estructura de la sociedad ha cambiado mucho y hoy no tiene sentido la producción cultural de los 70s, 80s, contra la heroína, por los jóvenes obreros que llegan del sur, que carecen de un espacio social, etc…

Ahora toca empezar a construir el c.s. de segunda o tercera generación, que no sea un espacio identitario, que guettize. Los proyectos que lleguen no tienen porqué ser orgánicos con el espacio del c.s. Yo creo que ahora la idea sería construir proyectos dentro de un espacio que tenga una identidad fuerte, pero que sea más bien como una “identidad líquida”, capaz de salirse fuera del c.s., que se acostumbre a lo que son las gentes con que se encuentra, que construya un espacio de apertura, de contaminación, saliéndose de ese lugar como espacio físico, concreto, de continuo trabajo, de memoria. Y digo de “memoria” porque en un c.s. se queda toda la estratificación de las luchas sociales. Tú no eres ya lo que eras hace año y medio, pero lo que eras hace año y medio sí permanece en el c.s.

áreaciega _ ¿Cuál sería entonces la forma de organización de estos centros sociales de segunda o tercera generación? ¿Cuál sería la relación entre los proyectos y el espacio? ¿Qué otras formas de toma de decisiones podrían ayudar a salvar los problemas que hemos visto en los centros anteriores?No se puede definir lo que tiene que ser un c.s. Creo que por un lado habría que dejar la mayor libertad posible a los diferentes proyectos y por otro lado definir una estructura, una matriz en que se muevan los diferentes proyectos y que sea compartida. Y no sé cómo podría ser esto.Casa Loca, el centro social de Milán, tiene una estructura que intenta constuir nuevas formas de organización. Por un lado hay una estructura como Ya basta, basada en un modelo nacido en el 96 y por otro tienes un modelo como Copyriot, que usa herramientas como un foro en internet, herramientas de construcción colectiva de pensamiento, de construcción política…Te das cuenta de que construyes otro espacio que puede ser de toma de decisiones, pero que influye sobre el lugar. Los elementos de toma de decisiones que se construyen en la red, que se construyen en los foros, influyen sobre el lugar, sobre el c.s. En el taller de Zenobia fue así. Uno de los problemas que hubo en Zenobia fue la aceleración de procesos y la aparición de problemas que había que solucionar, que provocó que las decisiones se tomaran en el foro porque muchos compañeros estaban de vacaciones por Navidad. Pero es una herramienta desconocida por muchos, y hay compañeros que no quieren acostumbrarse a ella y entonces se quedan fuera de un espacio de toma de decisiones. Se produce como una duplicación de dichos espacios; Es como un espejo, pero como en Matrix cuando Neo ve al gato: hay dos realidades que intentan seguir en el mismo proceso pero no tienen la capacidad de ser un espacio fluido sino que son espacios canalizados por compas y cuando se aceleran los procesos, la toma de decisiones se vuelve más compleja.El problema de la organización de los centros sociales es el de construir herramientas nuevas que no sean solamente la asamblea. Intentando contestar a su pregunta: no destruir la asamblea sino multiplicar las herramientas. El problema está en la formación de los compas hacia las herramientas y la capacidad de no proponer una superposición de los espacios sino una fluidez entre ellos. El foro no se superpone a la asamblea, sino que permite especializar.La estructura tradicional del Leoncavallo estaba constituida por las asambleas de los grupos, las de las asociaciones y las de las estructuras. El trabajo político se organizaba más o menos (y simplificando mucho, como ejemplo) de la siguiente manera: una asamblea de la organización Ya Basta que trabajaba el campo internacional, otra sobre el antifascismo y no sé qué, y otra para organizar el bareto, el cine… El gran problema es que uno tiene que estar en demasiados momentos con todos en el mismo sitio para hablar, así que uno tiene que elegir en qué procesos está y cuánto tiempo le quiere dar a la militancia. La decisión tiene un sentido de compromiso. Si yo decido que voy a participar en la asamblea entonces he comprometido mi tiempo de vida y por tanto estoy en el proceso. Es un poco como un chantaje, porque si tú eliges la militancia, entonces la militancia no es capaz de cuidar tu vida y dejarte un espacio. Si quieres participar en el grupo de trabajo de Chiapas, en el de renta, etc… ¡al final tienes seis, siete reuniones a la semana y aparte están los momentos de trabajo! Además si quieres participar en la decisión compleja que merece un tema, tienes que participar en toda la cadena productiva de decisiones; por ejemplo, construir un proyecto sobre una clínica en Chiapas significa seguir la asamblea del grupo de proyectos en Chiapas, la de relaciones políticas con el zapatismo, la definición en Italia de tu ser zapatista, la asamblea del centro social para saber cómo se define en tu cotidianidad el ser zapatista de tu comunidad…)Los foros y las nuevas herramientas que ofrecen las redes telemáticas permiten ir un poco más allá y construir un espacio permanente de discusión donde cada quien participa cuando puede. En un foro puedes reconocer los puntos críticos, puedes entrar en ese punto y escribir ”aquí hay un problema”; puedes elegir en qué fijarte sin perder de vista lo demás. Por ejemplo, yo me fijo en Zenobia ahora, pero los otros compas que están trabajando en Private Network, lo van discutiendo a través de su foro, así que cuando quiera ponerme al día con que está pasando allá, sólo tengo que mirarlo. Claro, eso no quita la necesidad de un espacio físico de encuentro, pero todo eso es algo que hay que construir. Y tiene que ser la respuesta al hecho de que, por otro lado, el Centro Social es un espacio real y físico que hay que cuidar. áreaciega _ ¿Cómo se puede hacer sostenible para las vidas el trabajo que requiere el cuidado del espacio físico del centro social?Yo creo que ahora no se puede pensar que el c.s. sea un espacio de voluntariado puro. El no tener rentas para la gente que trabaja en él es un proceso superloco y al final quienes pueden participar voluntariamente son los que tienen dinero, los que tienen apoyos. Los sujetos débiles no pueden participar. Quienes trabajan voluntariamente en esto tiene un valor reconocido por parte de todos ya que ponen sus vidas en lo que los demás sólo ponen un cuarto de hora al día. Es como si fueran mejores que los demás. Al final su pago es el reconocimiento social.En las comunidades zapatistas la rotación es un aspecto muy importante. Si es voluntario, tiene que ser rotativo. Si es rotativo tiene que ser pagado, porque muchos no podrían hacerlo si no. El C.S. tiene que tener cargos rotativos y pagados, para que toda la gente pueda desempeñarlos.áreaciega _Háblanos de copyriot y las nuevas formas de militancia.El copyriot es una estructura que permite concebir la militancia como militancia intermitente, flexible. Copyriot es una palabra que viene del inglés (riot es revuelta) y que busca llevar el conflicto al nivel del espacio cognitivo. Llevar el conflicto a un nivel de contaminación, que agite y se propague. Con copyriot se busca construir nuevas herramientas de conflicto en un nuevo espacio de producción. Lo interesante es construir herramientas que puedan ser creative commons apropiables y utilizables para otra cosa, como un kit de herramientas, por ejemplo, el CD que entregamos a la gente al finalizar el taller de Zenobia y que usamos no tanto para contar el producto de Zenobia como para contar el proceso. Cada cual puede verlo, sacarle los contenidos, modificarlo y usarlo para otra cosa. Modificarlo porque ya no hay posibilidad de desconectar el proceso y el producto, evidentemente, pero sí de mirar a Zenobia process como un proceso que lleva a un producto, que analiza unos temas y que usa unas herramientas.La idea de copyriot consiste en llevar a cabo acciones de conflicto y abstraer herramientas que poner en común para las multitudes y no para la militancia. Lo bueno del taller de Zenobia fue que los estudiantes no eran militantes ni tampoco querían serlo, pero sí ser subjetividad activa desde el punto de vista individual, que quiere confrontarse con el otro para producir efectivamente un ramo de multitud. Ahí tuvimos la capacidad de construir con ellos herramientas que ellos podían utilizar. Los militantes tenemos que construir herramientas que no sólo nosotros ni sólo cuando estemos nosotros se puedan utilizar."Yo mango" en este sentido explica cómo lo puedes hacer tú solo (robar cosas, en su caso). Las acciones coordinadas de reapropiación en los supermercados tienen de malo que se necesita de la estrucutura para que el sujeto pueda activarse en el proceso. El sujeto se alegra de poder activarse, pero necesita de militantes para poder hacerlo.áreaciega _Claro, pero eso tiene un sentido político, ¿no? Lo de hacerlo en masa y hacerlo públicamente.

El sujeto necesita del militante para poder reapropiarse del espacio público. Tiene una relación de poder con el militante y eso no debería ser así; este problema no deberíamos olvidarlo. Tenemos que ser conscientes de las relaciones de poder entre militantes y multitudes puesto que son los militantes los que tienen el poder en este espacio. Hicimos una acción en un supermercado en el que la gente se puso a tomar las cosas y se iba sin pagar, pero sólo porque estábamos los militantes. Hay que impedir que se convierta en una acción de dependencia; habría que utilizar ese momento para pasar la herramienta y que pudiera seguir cada quien solo.

Que se organice cada cual solo no quiere decir de manera individual, sino que pueda generar una capacidad viral para que cada cual pueda organizarse con otra gente y seguir ese proceso. Tal vez la carencia de Yo mango sea que se vuelve una acción invisible y no reproduce esa acción viral.

Los dos procesos son interesantes, ambos tienen problemas y hay que tratar de afrontarlos. El hecho de que haya una participación fuerte de “brain workers”, cuyo trabajo funciona de manera cooperativa, es muy importante.

áreaciega _Háblanos un poco de la ciudad, ideas-fuerza al hilo del taller sobre espacio y arquitectura que ha sido Zenobia y sobre las posibilidades de intervención en el espacio público. También podemos hablar acerca de la desaparición de las coordenadas clásicas de espacio-tiempo en las metrópolis que produce el problema de la dispersión absoluta, que no deja sedimento, acumulación, tiempo para pensar.

El hecho de que en la ciudad no haya espacios liberados de la producción supone que cada espacio y cada tiempo forma parte de los procesos de los ciclos de producción. Lo ves muy bien en las vidas de los militantes en las que el teléfono es más importante que comer. Tener el móvil encendido y que te puedan llamar en cualquier momento, transforma el espacio de lejanía en un espacio de continuidad y vuelve el tiempo en un tiempo continuo. Que el teléfono sea más importante que comer es un problema de la ciudad, es una enfermedad que tiene la sociedad, el estar en una estructura en que el cuerpo no importa nada.

La ciudad no está medida en el cuerpo. Éste fue el tema que trataba uno de los proyectos interesantes de los estudiantes de Zenobia, (los cuatro proyectos lo fueron). En ese taller los estudiantes pudieron vivir el general intellect y vivirlo es la única manera para entender qué es. Visteis a la gente escuchar las intervenciones políticas de Osfavelados, de Andrea Fumagalli, de Sandro Mezzadra, que trataban de cosas que estaban en su vida, entonces los estudiantes se pusieron a relacionar su “bio”, su espacio “bio” con los estímulos que les estaban dando. Las chicas que propusieron el proyecto en el que se trabajaba la escala 1/1 como única medida del espacio, explica muy bien cuál es la estructura visible de los espacios de los lugares y la invisible del espacio de los flujos.

El espacio de los flujos es donde se acumula el plusvalor de la producción inmaterial y material también y ahí no existe el cuerpo. En el espacio del flujo no existe el cuerpo, porque la dimensión global permite que el capital pueda explotar completamente tu cuerpo y luego irse a chupar a otro sitio.

Una de las primeras reflexiones que hacíamos en el taller de Zenobia, con respecto a los municipios de Bresso y Milano es que la decisión de los dos ayuntamientos dependía del hecho de que Auchan (una multinacional comercial) ubicara el centro comercial en el territorio de sus municipios. El ayuntamiento tenía que darse prisa en decidirse si dar permiso para ubicar el centro comercial, porque si no Auchan lo podía poner en otro sitio, en París, al otro lado de la ciudad, ya que para ellos es lo mismo.

Lo que hace falta es chupar energía al espacio de los lugares. La medida del cuerpo, del espacio, al capital no le interesa para nada, puesto que ya no interviene como dinámica de producción. Y eso quiere decir que la movilidad es un multiplicador del capital variable, mientras la informatización de los medios de producción permite reducir cada vez más el capital fijo. Como en las maquilas de México, que cuando se organiza un mínimo movimiento sindical, lo que hace el capital es tomar el contenedor de la maquila agarrándolo como con un imán y llevárselo a otro espacio donde no haya organización y no exista el sindicato.

Pero cuando ya no eres un sujeto social el cuerpo es la vida única posible. El migrante vive en solitario, los migrantes no lo viven de manera conjunta. Cada quien lo vive solo. Imagínate hoy la diferencia de las vidas de los migrantes, por ejemplo de un musulmán, de uno de Sri Lanka y de uno de Latinoamérica. Cada cual tiene sus problemas, su vida… el musulmán tiene un límite debido a los prejuicios que hay hacia él, el latino mucho menos, porque la capacidad de comunicarse con el idioma es más sencilla, pero el latino tiene una relación de colonización mucho más fuerte. Y el de Sri Lanka, como el portero de este edificio al que nadie había hablado antes del tsunami, y que ahora los vecinos se muestran interesados por él como cuerpo, como persona, ¡pero él es el mismo de antes!. Hace unas semanas le preguntaba si era católico o budista. Él me contestó que era católico, aunque en realidad es budista, pero como que necesitaba decir que era católico para sentirse aceptado.

Por un lado el cuerpo no tiene ningún sentido en la ciudad, ninguna capacidad para reivindicar su propia producción, dado el proceso de globalización de los flujos y todo eso. Por otro lado el individuo no tiene más que su propio cuerpo para comprender cuál es su capacidad de utilizar el espacio.

Y lo mismo ocurre con el tiempo, ya que no puedes sacarte la producción de la cabeza; tienes el teléfono, la computadora… por ejemplo, anoche estaba intentando sacarme de la cabeza esto de Zenobia, porque la cabeza seguía razonando. Es un proceso que no puedes parar, tú no tienes la capacidad de medir y separar. Vas al cine y dices “¡qué idea me ha venido para esto en lo que estoy!”. Estás siempre produciendo, esto no es malo en sí pero es una producción que hay que liberar. Lo más interesante de los Intermitentes es que van más allá de la sustracción del proceso de producción por la huelga. Los intermitentes van al final y se apropian del producto, del espectáculo. Porque si te sacan del ciclo de producción, no pasa nada, debido a la capacidad de chupar y de ser intermitente de la producción.

La reapropiación significa acceder al espacio de los flujos: construir puentes para la multitud, no para los militantes. El centro comercial es un espacio muy interesante para analizar en la ciudad porque, lo quieras o no, es el único espacio público que queda en la ciudad. ¡El único!. Los demás van siendo destruidos por parte del poder, creo. En Milán las próximas quince plazas de la ciudad son centros comerciales. Y no puedes salirte de esto, puedes construir otros espacios, pero tienes que analizar éste porque es un espacio fundamental de la ciudad.

Otra cuestión, yo creo, sería intentar deconstruir la estructura de control de los accesos en la ciudad, de lo que habla Mike Davis, la ciudad que se cierra, los barrios que se cierran. Hay que construir mecanismos que permitan retomar esos espacios, no dejarlos distraídos, particularizados, de una persona.

En ese sentido lo que estamos pensando en copyriot es trabajar sobre la producción cultural, en la universidad, en las exposiciones de arte, los cines y todos los espacios donde hay una producción voluntaria del saber.Trabajar sobre la ciudad: entrar a todos los espacios donde hay producción e intentar liberarla.

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