En esta intervención Paloma nos relata las redes sociales que se desarrollaba en torno a la antigua Fábrica de Tabaco de Lavapiés, en donde las actividades de las cigarreras saltaron los muros de la fábrica construyendo una identidad y una capacidad de reivindicación y lucha muy fuertes, y cómo es necesario mantener viva la memoria (pasada y presente) de los barrios.
El 12 de abril se realizó una jornada de discusión en la Kasa Karakola, para presentar el proceso de mudanza del Centro Social y para debatir el uso final de la antigua panadería que hasta el momento venían ocupando, también para pensar qué sucede con los edificios que tienen un valor social e histórico para el barrio, poniéndolo en relación con el proceso de La Tabacalera a Debate.
::::Introducción Karakolas
Este edificio de Embajadores [donde estaba la Karakola] tiene relación con la Fábrica de Tabacos, y con eso no queremos construir la historia social como una historia nostálgica, esencialistica (sic) o, digamos, solidificada, que la historia que a veces se construye cuando se apela al pasado, sino una historia viva, porque yo creo que las cigarreras, y también las cosas que pasaban en torno a esta casa, tiene que ver con una historia muy viva del barrio, no tiene que ver con una historia solidificada para ponerla en un museo, sino de alguna manera, con cómo es el desarrollo, y no sólo por nuestra historia personal sino también por el desarrollo de una consciencia viva entre las mujeres y redes de solidaridad que permitieron el desarrollo en fases ulteriores de lo que es el protagonismo feminista.
Nosotras queremos recuperar la historia viva del barrio, conectarla con el futuro de estos lugares que reclamamos por su valor social e histórico pero de historia viva y por eso hemos invitado a Paloma Candela, que nos hablará del entorno de la Fábrica de Tabacos, que era un entorno de barrio, no sólo limitado a la Fábrica de Tabacos, sino en el que lo doméstico, las calles, las plazas y la fábrica estaban entretejidas de manera muy dinámica, y a Isabela Velázquez, que, como sabéis, ha pensado mucho esta cuestión de las mujeres y la ciudad como algo vivo y dinámico y a la gente de la Red de Lavapiés que está pensando el futuro de la Tabacalera, que es un futuro muy conectado al de sitios como éste, que para nosotras tiene una historia que hay que recuperar, pero además recuperar desde lo que somos ahora, no desde lo que fueron otras gentes, en plan castizo, no nos gusta el discurso castizo, pero sí el discurso de la historia viva y la historia social y la memoria
::::Intervención Paloma Candela
Os voy a contar muy poco, porque creo que en un acto como éste es más útil, en un día como hoy, después del aniversario del 11M, una reflexión colectiva e intercambiar opiniones que soltaros el rollo de las cigarreras, que es algo que está, además, muy publicado. El interés y la preocupación que yo tuve por el barrio me vino cuando empecé a hacer la tesis y empecé a ir al archivo y a entrar en contacto con lo que era la Fábrica de Tabacos y el tejido productivo de estos barrios y me di cuenta de que la clave de la explicación de muchas de las cuestiones que yo estudiaba no estaba tanto en el ámbito estrictamente productivo, es decir dentro de la fábrica, sino que para entender y poder explicar (en la tesis, o en los artículos) lo que yo quería, es decir de dónde venía esa identidad tan fuerte que tenían las cigarreras, esas mujeres de armas tomar, esa identidad de mujeres avanzadas, pioneras para la época, que introdujeron en sus reivindicaciones demandas tan avanzadas como era el tener espacios dentro de las fábrica para cuidar de sus hijos, para darles de mamar, o amotinarse en 1.830 para pedir mejoras de salarios o amotinarse contra las máquinas, como digo, la explicación de esa identidad colectiva no estaba dentro de la fábrica, no estaba vinculada tanto a su identidad como trabajadoras sino acaso más a su identidad como mujeres, como vecinas, como miembros de una comunidad, de una comunidad con un sentimiento de compañerismo, de fraternidad muy fuerte y es cuando decidí saltar los muros de la fábrica e ir a investigar y a preguntarme quienes eran, dónde vivían, con quién compartían los espacios públicos, etc.
Y así fue como contacté con Lavapiés y cómo empecé a indagar en la historia de este barrio y con muy poquito que una se preocupe por ver el pasado de este barrio, de otros barrios de Madrid y de muchos pueblos de esta Comunidad, se empieza a descubrir que las mujeres han sufrido una doble invisibilidad, en concreto la mujeres de Madrid: como mujeres y como trabajadoras madrileñas. Porque no eran sólo las cigarreras, este barrio estaba poblado por oficios todavía hoy muy desconocidos: aquí las cigarreras compartían precariedad, malas condiciones de vida, hacinamiento, los más altos niveles de insalubridad (la tuberculosis se cebaba en estos barrios, en las corralas, etc) con modistillas, pantaloneras, lavanderas, nodrizas, miles de trabajadoras domésticas, ... que es un sector que yo creo que está poco estudiado. El protagonismo femenino se compartía y ahí es cuando empecé a ver, por ejemplo, la importancia de la sociabilidad, de esos espacios, que como decía antes Cristina, van del ámbito del hogar al patio de la corrala, de la corrala al espacio público, a la calle, cómo tomaban la calle, cómo se vivía.
Yo ahora (hasta hace muy poquito he vivido en la Plaza de Lavapiés) veo cómo, de alguna forma, en la conducta, en los modos de los nuevos pobladores, o de la gente del barrio más reciente, se reproducen los esquemas de antes, o sea, la gente vive en la calle. Y ahora muchas de las numerosas familias de emigrantes viven en la calle pero no porque vengan de una cultura que vive en la calle, sino porque a menudo no tienen espacio doméstico donde estar en casa, y eso era exactamente lo que pasaba a mediados del diecinueve, a principios del veinte y hasta que a estos barrios se les dotó de una estructura urbana "decente". Yo que soy de formación historiadora, o de ciencias sociales, me doy cuenta de que hay muchas veces que el tiempo pasa pero que las cosas no cambian, y yo creo que estos barrios ahora mismo están reclamando una reflexión colectiva por nuestra parte, por parte de los colectivos, pero también por parte de la Administración. ¿Qué queremos? ¿Qué futuro queremos? Y para ello tenemos que tener muy presente de dónde venimos. Y de dónde venimos es una memoria que en estos barrios se ha perdido.
Venía pensando en el tren: desde que yo vine a vivir a Lavapiés, y de eso no hace mucho tiempo, veinte años, yo he visto desaparecer el Mercado de La Cebada, con una operación de cosmética urbanística y de tabula rasa muy fuerte, que acabó lo convirtiendo en lo que hoy conocemos: una auténtica vergüenza, el Mercado de Puerta de Toledo, a saber quién se embolsó todo el dinero que costó levantar eso y arrasar con un espacio, como decía antes, un mercado emblemático para la gente que vivía en estos barrios, vimos cerrar la Fábrica de Tabacos, vimos también desaparecer, con muy buenas promesas de rehabilitación del barrio, la residencia, en la calle Casino, de Asilo de las cigarreras, porque las cigarreras no eran sólo la Fabrica de Tabacos, era un establecimiento maravilloso que estaba metido en la esquinita con la calle Tribulete que se llamaba La Perla de las Cigarreras, un establecimiento donde funcionaban con el fiado, etc, era el bar Pichi, que es el Peyma(bar) hoy, era la Inclusa, era la Maternidad, que ocupaba parte de lo que es Agustín Lara, era la Fuentecilla de la calle Toledo, era el lavadero en la orilla del Manzanares, era el café Barbieri, y más que el café Barbieri que hoy conocemos, era el teatro Barbieri, que hoy nadie se acuerda. Hablan del Coliseo de Lavapiés y todo el mundo dice: sí, el café Barbieri, que lleva muchos años. No, el Coliseo de Lavapiés estaba al fondo de la travesía Primavera que es (ahora) un aparcamiento, y que si os fijáis tiene todavía la taquilla en la fachada, que es una taquilla muy alta porque ahí se bajó la cota de la calle, ese era el gran sitio de las cigarreras, y todo el proletariado de estos barrios celebraban sus mítines, hacían allí sus reuniones, y a través de esos espacios y a través de ese activismo despierta una conciencia política que trasciende más allá de la identidad de barrio.
Y toda esa memoria, toda esa identidad se está perdiendo, muchas veces porque se deja hacer y porque no hay una voluntad de decir: bueno, recuperemos o conservemos parte de esta memoria, hay mucha gente, [por ejemplo] que desconoce lo que eran las Escuelas Pías, que el Olimpia lo ven ahora en esta operación, que muy cerquita hay una fábrica de bombillas, como era la OSRAM, que es la EMV ahora. Operaciones, además, de fachadismo arquitectónico u operaciones como la fábrica PACISA, que es el circo [la nueva sede del Circo estable de Madrid], donde trabajaban una nómina de 300 mujeres en los años '20 y la gente pasa por ahí y lo primero que han hecho es quitarle los azulejos donde ponía: "Fábrica de Galletas Pacisa". Es decir, con qué mentalidad, qué concepto de rehabilitación están buscando. Y hay muchas cosas peores: hasta hace muy poquito teníamos los baños públicos de Embajadores que desaparecieron un mes de agosto así: te fuiste de vacaciones y cuando volviste ya no había baños públicos (prometieron que se reproducirían en el nuevo edifico) la gran imprenta de Minuesa, en la Ronda, al lado de la comisaría: la primera fábrica ocupada de Madrid, que fue una experiencia pionera.
Entonces, ver este tipo de actuaciones que yo creo que son de estética urbanista y que no son respetuosas con una memoria del pasado y que lo que están haciendo, en mi opinión es casi desvalorizar o descalificar a una gran parte de la población de esta ciudad, que han vivido y han poblado estos barrios y que han salido adelante con mucho esfuerzo. Este tipo de reflexión es el que a mí me interesa, lo que a mi me gustaría deciros es: ¿quién ha poblado y ha ayudado a que esto se construya? Es como si dentro de dos siglos no se hablara de los inmigrantes que llevan décadas en estos barrios, pues sería la misma actitud amnésica y de no futuro. Para, mí el proyectar un futuro sin enraizar con el pasado es algo poco fértil y que no lleva a ninguna parte.
Y de las cigarreras ya hablamos otro día. Gracias por invitarme y seguiré de cerca el desarrollo de este proceso.